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La política mexicana… entre chapulines y partidos transgénicos

El partido que obtuvo los resultados más robustos en sus dos elecciones (2015 y 2020) ahora tiene una fuerte crisis institucional, y parece que tendrá el mismo destino que el PRD ¿saben de quién hablo?

Una de las constantes que ha vivido la política mexicana desde hace 20 años es el surgimiento de organizaciones que buscan el registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE); sin embargo, el repentino surgimiento de estas organizaciones se ha vuelto el lugar ideal para que figuras “ingobernables” cambien de color y de “ideal político”.

No podemos negar que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), conformado en los años 30 por el expresidente Plutarco Elías Calles, fue la escuela de muchos políticos que han ostentado un cargo público a nivel local y federal en México, y la agrupación que se dedicó a dirigir la llamada “dictadura perfecta” durante más de 70 años.

Con una fuerte crisis institucional (y una fragmentación que derivó en la conformación de otros partidos políticos), un candidato presidencial asesinado en el proceso anterior, y con dudas entre la población sobre si podía seguir gobernando, ese mismo PRI perdió las elecciones contra un Partido Acción Nacional (PAN) que ya se había consolidado como “un opositor” en varias entidades del país.

La llegada de Vicente Fox Quesada a las boletas de elección presidencial mostraba a un candidato “del pueblo”, “irreverente”, y con una plataforma llamativa, que incluso sorprendió cuando viejos aliados del PRI lo apoyaron.

El 2 de julio del año 2000 se consumó el nacimiento de una nueva manera de hacer política y se hizo más notorio el “chapulineo”. El barco del PRI se hundía y como dicen de las embarcaciones en problemas: “las ratas comenzaron a saltar primero”.

Una militancia panista que apenas se contaba por miles (274 mil) se volvió de millones (un millón 104 mil) en tan sólo unos años, y el surgimiento de agrupaciones como: el Partido Verde Ecologista de México, Partido del Trabajo, Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano), Partido de Centro Democrático, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, entre otros, mostraban la nueva cara del negocio de la política.

No podemos olvidar al Partido de la Revolución Democrática (PRD), que en sus orígenes nombra a viejos priistas que ya no comulgaron con “los ideales” del partido gobernante y se ostentaron como la izquierda “más progresista” y “unida” luego de las elecciones de 1988, ese mismo grupo que tuviera auge en 2006 y que sufriera su más grande ruptura en 2012.

Es interesante en qué significa ser un partido político en México, ya que de entrada recibe financiamiento de la militancia, pero también del INE. Que se convierte en una jugosa entrada de dinero que no necesariamente se distribuye en gastos para la agrupación.

¿Por qué hay partidos transgénicos?

Desde el título, quizá para quien está leyendo estas líneas, le pareció extraña la definición; sin embargo, es un efecto bastante notorio el que están adoptando las agrupaciones políticas.

Partamos desde la definición, un producto transgénico está adicionado genéticamente, como bien lo expresa, para que contenga más nutrientes, sea más resistente a las plagas o los fertilizantes que las contienen y además que crezca más rápido.

Un ejemplo de partido transgénico, sin duda, es el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el cual fundó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y que se nutrió de la militancia más selecta de partidos como: Movimiento Ciudadano, del Partido del Trabajo, del PAN, del PRI, y de personajes afines a estas agrupaciones.

Viendo sus primeros días en aquellas elecciones de 2012, en las que AMLO contendía con el Movimiento Progresista, fue la oportunidad para mostrar algo obvio, el político tabasqueño dejaba las filas del PRD y comenzaría su propio partido.

Personajes de la llamada “Nueva Izquierda” como: Jesús Zambrano, Miguel Barbosa, Carlos Navarrete, sólo por mencionar algunos, llamaron a AMLO, ”traidor”, y usaban la frase “un peligro para México” para después sumarse al llamado “Pacto por México” que firmaron legisladores de las bancadas priista, panista y perredista para “aprobar leyes en favor de los mexicanos”.

Esto trajo como consecuencia el inevitable nacimiento de Morena, que en 2014 recibió su registro como partido político por el INE y contendió en sus primeras elecciones en 2015, donde obtuvo la votación necesaria para mantener su registro, casi le arrebata Estado de México al PRI , se convirtió en la tercera fuerza en la Cámara de Diputados, y la primera fuerza en la Ciudad de México.

Cifras del INE de 2020, muestran que Morena tiene 466 mil 931 afiliados, y aunque no es de los partidos que más personas tiene en sus filas, ya cuenta con más que el PAN o que el PT. Mientras que el PRI es el organismo con más afiliados, recordemos que este organismo tiene a varias cámaras patronales y organizaciones laborales inscritas como militancia.

El crecimiento fugaz que tuvo Morena se debió, principalmente, a los personajes que se sumaron a su movimiento, aunque no perdamos de vista que el partido está y estará cimentado en la figura de AMLO.

Nombres como: Manuel Bartlett (expriista y señalado como el orquestador del fraude electoral de 1988) Manuel Espino, Germán Martínez (expanistas), Alfonso Romo (empresario que comulgaba con el PRI), Alfonso Durazo (expriista y excolaborador de Vicente Fox), René Fujiwara (nieto de Elba Esther Gordillo), sólo por mencionar algunos, se sumaban al enorme tanque del morenismo, algo que trajo muchas dudas.

El resto de la historia la conocemos y terminó el 1 de julio de 2018, cuando AMLO ganaba el carro completo en unas elecciones históricas, en participación, en la proporción que un candidato presidencial obtenía la victoria.

Sin embargo, Morena y su ADN no pudieron controlar su crecimiento, y vinieron las primeras fracturas desde su dirigencia, misma que no termina con la confrontación entre Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado, quienes buscaron la dirigencia del partido en días pasados.

Por otro lado, están las renuncias de Germán Martínez, como director del IMSS, la de Carlos Urzúa, a la SHCP, la emancipación de Lilly Téllez en el Senado y su alta en las filas del PAN, sólo por mencionar algunas.

El partido que obtuvo los resultados más robustos en sus dos elecciones (2015 y 2020) ahora tiene una fuerte crisis institucional, y parece que tendrá el mismo destino que el PRD. Además de que no dejan de lado las malas prácticas en las entidades que gobiernan.

Dejaremos un poco la historia aquí, para luego hablar de la “perredización” de Morena y cómo los anabólicos y ADN multicolor lo están volviendo en uno de los partidos más corruptos de los que tengamos conocimiento.

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